Buscando terreno firme:

cómo fortalecer nuestros espíritus para resistir y avanzar en estos tiempos.

Para estar en buena forma de manera sostenible y a largo plazo, debemos preparar nuestras mentes y nuestros espíritus, así como tomar acción.

Cuando estamos mal, nuestro poder disminuye, nuestra creatividad se reduce, respondemos de manera reactiva y no proactiva y perdemos nuestra habilidad de planear de forma estratégica. Si nuestra intención es mantener nuestra capacidad de acción y efectividad en el mundo, tenemos la responsabilidad de cuidar nuestros espíritus.

Por ello, aquí proponemos siete hábitos que podemos adoptar de manera inmediata para fortalecernos y tener la capacidad de realizar acciones cada vez más poderosas y estratégicas.

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Todos los días:

1. Decidiré de forma consciente e intencional cuándo y de qué fuentes recibo las noticias y qué haré después de ello.

Las cosas a las que escogemos dedicar atención durante el día nos impactan. ¿Qué fuentes de información nos ayudan a entender el mundo de una forma más integral y cuáles sólo nos dejan con una sensación de temor y desesperanza? Después de haber visto las noticias, ¿qué cosas nos ayudan para mantenernos bien? ¿mover el cuerpo, hablar con amigos y amigas, navegar las redes sociales? Hagámoslo de manera consciente - si no funciona hay que dejar de hacerlo.

Muchas fuentes de "noticias" están diseñadas para detonar temores, vender productos, crear una adicción o reforzar creencias previas. Nuestro objetivo es entender lo que está pasando en nuestro mundo de una forma suficientemente amplia como para poder involucrarnos con él. Mucha de la información que necesitamos viene, no de las noticias sino del mundo a nuestro alrededor, como en el caso de las habilidades observables naturales y humanas, por lo que es fundamental ponerles atención.

Una vez a la semana:

2. Me reuniré con un grupo de personas cara a cara para prestarnos apoyo mutuo y asegurar que nos mantenemos en movimiento.

El objetivo es el compromiso mutuo, para evitar paralizarnos frente a la desesperanza o la sobrecarga y reunirnos para compartir y reflexionar sobre cómo seguir en movimiento (escribiendo cartas al Congreso, haciendo trabajo voluntario, creando arte de protesta o preparando campañas de acción directa). Podemos hacerlo en espacios formales o facilitados como reuniones o también en espacios informales como yendo a tomar un café, hablando en la cena o en el gimnasio.

Es natural responder a situaciones de conflicto peleando, huyendo o paralizándonos. En el contexto adecuado, este instinto puede garantizar nuestra supervivencia. Reconocer que estamos en un momento de parálisis es importante porque entre más tiempo nos estanquemos, más difícil será moverse, cuidar de nosotros y ser agente de cambio. Por supuesto que el objetivo no es acudir a las respuestas de enfrentamiento o huída, sino unirlas a nuestras funciones cerebrales más sofisticadas, a acciones estratégicas más grandes y al apoyo de otras personas para hacerlo.

Una vez a la semana:

3. Rezaré, meditaré o reflexionaré sobre aquellas personas que reciben el mayor impacto de las políticas opresivas y extenderé ese amor a todas las personas que sufren.

Aprendamos a cultivar el amor. Un punto de partida puede ser crear un espacio de compasión por el dolor propio o del de aquellos seres cercanos que reciben el impacto de las políticas y la política de nuestros tiempos. En ese momento de reflexión podemos regalarnos el espacio para ser, para sentir dolor, rabia, frustración, impotencia, ausencia y también convicción. Luego, la idea es sostener ese amor y extenderlo a aquellas personas que no conocemos y que también sufren. Finalmente, tomémonos el tiempo para darnos cuenta de que esta no es la totalidad de nuestra realidad. También podemos sentir alegría con nuestra comunidad, rodearnos de música hermosa o de la naturaleza y sentir gozo en la belleza del mundo. Sentir alegría en épocas duras no es un lujo sino una necesidad.

Tenemos que aprender a sostener nuestras emociones en estos tiempos y continuamente expandir nuestros corazones para estar en contacto con el sufrimiento de otras personas, tanto dentro como fuera de nuestro círculo. Sin extender nuestro amor hacia las demás personas no estaremos en la posición espiritual de defenderles o de luchar a su lado.

Una vez a la semana:

4. Leeré, escucharé o compartiré una historia de resistencia ante la injusticia.

Miles de personas han enfrentado represión e injusticias y todo el mundo tiene algo que aprender de ello. Estas historias pueden venir de nuestros ancestros, ser contemporáneas y narrar lo que otras personas en el país están viviendo o contar aprendizajes de otras personas en el mundo que han enfrentado gobiernos más severos y opresivos. La meta es volvernos estudiantes de la historia para así inspirarnos y profundizar nuestra comprensión sobre cómo luchar y prosperar.

Para encontrar historias, busque a los y las mayores de su comunidad, a activistas que hayan luchado desde la trinchera y a quienes han vivido injusticias. Abajo encontrará una lista de materiales sobre diferentes movimientos sociales así como historias de resistencia.

Textos y libros

Películas, documentales y videos:

Estudios de Caso:

Una vez a la semana:

5. Tendré conciencia de mí como una persona capaz de crear.

La injusticia busca perpetuar la pasividad – hacernos creer que las cosas nos pasan, los eventos nos pasan, las políticas públicas nos pasan, sin que podamos hacer nada al respecto. Para contrarrestar esa creencia, necesitamos estar en contacto con nuestro propio poder personal. Un propósito es vernos como personas que crean – bien sea cocinando, tejiendo, diseñando una contundente acción, haciendo una pancarta o tocando el piano. Somos más que seres que consumen y debemos afirmar nuestra humanidad.

Una vez a la semana:

6. Conscientemente tomaré un descanso de las redes sociales.

Usemos el tiempo en que decidimos no usar las redes sociales para tener una interacción en persona intencional y directa. Podría tomar un día entero sin redes sociales como el mínimo saludable, pero usted decide cuánto es razonable.

Varios estudios claramente señalan que al pasar mucho tiempo en redes sociales resulta en mayor ansiedad, alienación y estrés mental. La exposición a imágenes muy explícitas o a lenguaje reaccionario con demasiada frecuencia nos estanca en nuestro cerebro reptiliano (pelear o escapar). Esto no significa desestimar el poder de las redes sociales, pero por nuestro bien debemos mantener límites saludables.

Una vez a la semana:

7. Compartiré con otras personas lo que me ayuda a sostenerme.

Esta no es una lista exhaustiva, sino una línea base para promover el sostenimiento de nuestro bienestar emocional en tiempos difíciles. Estos hábitos pueden ayudar a generar nuevos patrones de comportamiento y un nuevo nivel de conciencia.

Comparta esta lista y añada sus propias contribuciones e ideas, creando así un compromiso con la salud propia y con la generación de una responsabilidad colectiva en la lucha por un mundo mejor.

Puede bajar una versión en PDF o Word de esta lista para imprimir y poner en un lugar visible. Por favor comparta esta información.